LA CAPITAL 06/10/2020 

Otro rubro que gana con el aislamiento

Beneficios para los intermediarios de la salud, que son el eslabón financiero entre los afiliados y los prestadores.

Por Roberto L. Villavicencio y Rodrigo Sánchez Almeyra


La interesante nota de María Laurel Favarel publicada este último domingo acerca de los rubros que ganan con el aislamiento y no dejan de beneficiarse en la ecuación económica, puede integrarse con los denominados “financiadores de la salud o intermediarios de la salud” que son el eslabón financiero entre los afiliados y beneficiarios (eventuales pacientes) y los prestadores de la salud, médicos y establecimientos asistenciales. Nos referimos concretamente al segmento integrado por obras sociales en todo su universo, desde el personal al personal jerárquico y empresario y a las entidades de medicina prepaga.



Alguien desconocedor del tema podrá preguntarse ¿cómo es esto posible, si el propio sector anuncia encontrarse con escasa capacidad e infraestructura disponible para afrontar el pico de contagios y las patologías críticas derivadas del Codiv 19?



Las razones son múltiples, asistenciales y económicas:

• La pandemia asociada a las normas de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), provocaron una disminución vertical de las prestaciones de guardia NO COVID, del orden del 80 %.

• La caída de atención en consultorios externos, prácticas ambulatorias, estudios de laboratorio, imágenes, endoscopía y demás fue del 60 %, por la misma causa.

• Las cirugías programadas, es decir las que pueden diferirse prudencialmente, pero obviamente imprescindibles, cayeron en un 70/80 %.

• Tanto el ASPO como el DISPO (Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio), que es la versión más atenuada del primero, produjo una escasa movilidad de los pacientes y una menor concurrencia de los pacientes a los establecimientos de salud.

• También colaboró para que mermara la asistencia de pacientes, la renuencia y resistencia de algunas obras sociales y prepagas a la hora de otorgar autorizaciones, las exigencias sobreabundantes en el cumplimiento de los protocolos y en muchos casos la ausencia de funcionarios para validar procedimientos y tratamientos aún en forma remota.

• ¿Pero hay más pacientes? No. Sí hay más pacientes, pero ellos son los contagiados o enfermos de Covid 19. Y estos pacientes tienen la particularidad que en general no requieren de la atención de una diversidad de profesionales ni de una gran variedad de servicios colaterales de apoyo, como son en general los de diagnóstico, ni clínicos, fuera de la especialidad, ni quirúrgicos.

• Nos venimos preparando desde principios de marzo, reforzando los planteles de personal asistencial y de equipamiento, en un esfuerzo que no ha sido adecuadamente correspondido por el sector financiador mas aún agravado por el licenciamiento obligatorio y el ausentismo por Covid 10/15%.

• Se recuerda que habitualmente nuestro sector en este tiempo del año (precisamente de pico de la pandemia), tiene su capacidad total general ocupada en más de un 80 %, por un universo de patologías a atender y con un no menos nutrido staff de médicos, instrumentistas, enfermeras, en áreas clínicas, de internación clínica y quirúrgicas, que hoy han quedado desplazadas, estadísticamente por la pandemia, con el perjuicio consiguiente para pacientes, destacando que la estadía de los pacientes Covid 19 es prolongada y el alta de los mismos se alarga con el consiguiente bloque de infraestructura.

• El sector financiador tiene en este tiempo sus presupuestos saneados por la baja de consumo asistencial especialmente en el sector ambulatorio y consiguiente reducción de la facturación; por lo demás aquellas obras sociales que hubieran visto reducida su facturación comparativamente, por efecto de la caída de la actividad, han tenido el auxilio de la Nación a través de la Superintendencia de Servicios de Salud que les ha completado esa caída de recaudación.

Por ello en el cuadro de los que ganan con el aislamiento (aspo o dispo) debe incluirse a las entidades que son un eslabón vital en el sistema de salud privado pero que no tienen actividad médico asistencial porque ésta la prestan médicos y establecimientos de salud.